|
| ||||||
|
|
Historia |
| ||||
|
Dos sectores separados por el río Montizón
l primero de ellos al norte, en el que afloran filitas y cuarcitas, se caracteriza por un paisaje agreste, con relieves importantes (Los Torneros, 947; metros Alcornocadilla, 940, metros y Cabeza Grande, 911 metros, todos ellos vértices geodésicos), y una red fluvial muy encajada, en la que destacan los ríos Guadalén, Dañador y sus respectivos afluentes. Al sur del río Montizón, donde predominan los materiales lutíticos, los relieves son mucho más suaves. En este sector, todos los cursos fluviales drenan al río Guadalimar, cuyo cauce marca el límite meridional del término municipal.
Desde un punto de vista geológico, existen dos unidades: la zona septentrional, que se incluye en “el borde meridional del Macizo Hespérico” y la meridional, que pertenece a la “Cobertera Tabular de la Meseta”.
La primera de estas unidades geológicas se caracteriza por una potente serie metamórfica de filitas y cuarcitas del Ordovícico, deformadas intensamente en la orogenia hercínica, es decir, hacia el final del Paleozoico, hace unos 300 millones de años.
Las filitas, conocidas como “Pizarras de Correderas” o “Pizarras Río”, presentan colores oscuros, negro-azulados, y potencias que pueden superar los 500 metros Aunque los fósiles no son muy abundantes, en ellas existen restos de organismos marinos que vivieron hace 470-490 millones de años, básicamente braquiópodos y trilobites.
Estratigráficamente, tanto bajo como sobre las “Pizarras Corredera”, aparecen cuarcitas (Alternancia Inferior y Superior, respectivamente). Los potentes paquetes cuarcíticos, debido a su resistencia a la erosión, forman los resaltes más destacados de la zona, por lo que son fácilmente reconocibles en el paisaje. Presentan colores grises, rojizos o amarillentos. En ellos se observan espectaculares huellas de crucianas (pistas de reptación de organismos).
Encajados en materiales paleozoicos, y más concretamente en las cuarcitas, existen filones plumbíferos. En este sentido, en las proximidades del río Dañador aparecen restos de antiguas actividades mineras.
La Cobertera Tabular de la Meseta aparece en el sector meridional, sobre los materiales paleozoicos, y fosilizando antiguos paleorrelieves. En ella se diferencian tres conjuntos subhorizontales de edad Triásico, Jurásico y Mioceno, respectivamente. Por orden de depósito, cabe destacar en primer lugar, los materiales triásicos, que presentan unas potencias próximas a los 400 metros, muestran colores rojos muy llamativos. En ellos podríamos diferenciar un nivel basal conglomerático, sobre el que se desarrolla una alternancia de bancos de areniscas y lutitas. También hacia la parte alta (techo de la serie) existen niveles evaporíticos. Estos materiales se han interpretado como depositados bien en abanicos aluviales, bien en ríos estacionales, siempre en climas cálidos, entre hace uno 236 y 215 millones de años. Sobre el conjunto triásico aparece un paquete dolomítico que se atribuye al Jurásico y se interpreta como depositado en sectores de plataformas marinas poco profundas. Muchas de las fuentes y manantiales del sector están asociados al contacto entre estos dos conjuntos. Finalmente, los materiales del Miocena, también interpretados como depósitos marinos, aparecen actualmente en las cotas topográficas más altas (en La Serrezuela o en la Loma de Montesinos), en aquellos sectores donde los procesos erosivos han sido menos intensos. Litológicamente presentan un primer nivel de calizas bioclásicas en la que destacan restos de grandes lamelibranquios (ostreidos) y erizos. Sobre este banco se depositan margas y limos, y ocasionalmente, alguna intercalación de calcarenitas y brechas
| ||||||