Historia  

 

 

 

==== ORIGEN DE SU NOMBRE ====  

       

     La primera vez que aparece el nombre de Castellar es en las poesias del cronista musulmán Darray al-Qastall, natural de Jaén, en los comienzos del siglo XIII. En la crónica de Fernando III Rey cristiano, aparece el nombre  de un lugar conquistado a los musulmanes en 1225, que se llamaba "El Castillo", según Don Juan de Dios González, este sería el primitivo nombre de Castellar, en alusión al castillo de Pallarés.

     Entre el siglo XV y comienzos del XIX el nombre es el de Castellar del Condado, por su pertenencia al mismo (formadopor Santistebán, Navas y Castellar). Adquirio el nombre de Castellar de Santistebán, en fecha incierta, sobre 1807, hasta que el Ayuntamiento lo cambio por el nombre actual de Castellar, en sesión plenaria del 6 de Octubre de 1981.

 

 

       El escudo tiene sobre un campo de gules, una torre como corresponde a su nombre y dos espadas con la hoja hacia arriba; en recuerdo de la primera de las escaramuzas árabes que rompiendo la tregua en 1.482, fue rechazada a el castillo de Pallarés (Palacio de Medinaceli) y la segunda espada en alusión a la  batalla contra el ejercito de Napoleón,durante la guerra de la Independencia (1.808-1.812).

         En relación con los colores de la bandera de Castellar, los que aparecen en el Guión de la Hermandad de Ntra.Sra.de Consolación, y que están tomados de otro Guión del siglo XIX, son los correctos:

 

 

BLANCO 

ROJO

AZUL

AMARILLO

          

        En las banderas, tanto del Ayuntamiento, como la que pertenece a la Hermandad antes mencionada, los colores, aunque son los mismos, están cambiados de orden, no así en el Guión-Estandarte de la Hermandad de Ntra. Sra.de Consolación. Los colores de la bandera de Castellar, provienen de los que en su día adoptó la Hermandad de la Virgen de Consolación.


                Jose Maria Espuny Hidalgo


 

 

 

Bucear en los orígenes

 

Si es verdad que la civilización ibérica mereció que se la conociera, en el transcurso de los siglos, como la de los “Príncipes de Occidente”, debido a lo avanzado de sus logros y a la sintonía de sus iconografías con los programas escultóricos de lo que, por entonces, se podía considerar la vanguardia artística y funcional del mundo conocido, también lo es que Castellar es un modelo increíble de pureza, que se ofrece en su santuario de “la Lobera” como un verdadero banco de datos para reconstruir ese pasado que a todos nos pertenece. Sin embargo, en absoluto la indagación pretérita de sus raíces debe impedir valorar en su justa medida a la población actual, que se forjó a lo largo de la historia en diferentes estadios, que alcanzaron su punto más alto durante los siglos XVI y XVII, en cuyos segmentos temporales, la historia festoneó coqueta, para trazar un puente de plata en cuyos extremos lucieran lo mejor de todos los símbolos, lo más granado de todos los acicates culturales.