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Queridos amigos y amigas:
Os hemos querido invitar a esta inauguración para compartir con todos vosotros nuestra alegría y satisfacción. Alegría y satisfacción porque a partir de un pequeño puesto en el mercado que abrió nuestra madre allá por el año 1969, tenemos hoy una fábrica dedicada a la industria agroalimentaria que, con mucho esfuerzo y dedicación, esperamos gestionar adecuadamente mi hermana y yo. Como podéis imaginaros, la trayectoria desde el inicio ha sido difícil, pero nosotras hemos puesto todo el empeño posible y, gracias al apoyo que hemos recibido, hemos conseguido llegar a lo que hoy podemos mostraros. Como he comentado antes, nuestra madre abrió un humilde puesto en el mercado en 1969. En aquel entonces, resultaba impensable que una mujer gestionara y creara una empresa. Que tuviera espíritu emprendedor. Pero, obligada por las circunstancias y ayudada por nuestro padre, así lo hicieron. Eran tiempos difíciles para nuestra familia, teníamos pocos ingresos económicos y ellos pensaron que podrían cambiar las circunstancias con su trabajo y esfuerzo. Nuestra madre empezó vendiendo pollos, y no le iba mal. Un día, se le ocurrió hacer una matanza y llevarse el embutido para venderlo en la pollería. Lo vendió con tanta rapidez, que como buena empresaria, vio que era negocio y continuó haciéndolo. El secreto siempre estuvo en el método y fórmula de elaboración: siempre con los mejores ingredientes, dedicación y cariño. Crecimos y nos fuimos independizando, pero mi madre continuó trabajando en el puesto hasta que mi hermana Isabel tomó el relevo y empezó a trabajar con ella.
Esos tiempos fueron complicados para mí, porque era joven y no sabía a lo que me enfrentaba. Mi madre me había dejado un negocio que funcionaba muy bien, pero por mi juventud y falta de experiencia, no sabía gestionarlo de manera adecuada. Durante los cinco o seis años que estuve al frente del negocio yo sola, a parte de esa falta de experiencia, conocí el estrés y la responsabilidad que requiere una empresa. La presión por la gestión fue aumentando y me di cuenta que yo sola no podía gestionar todo lo que pretendía y entonces llamé a mi hermana Paqui y le conté mis inquietudes y proyectos. Estuvimos mucho tiempo hablando de que se viniera de nuevo a Castellar y me ayudara a llevar el negocio. Ella vivía en Castellón y tenía la vida hecha junto a su familia, hacer un cambio de domicilio era complicado, pero al final, lo consiguió.
Yo veía que mi hermana me necesitaba y, el proyecto era atractivo, pues se trataba de continuar lo que empezaron nuestros padres. Así que mi marido, Paco, al que agradezco desde aquí todo su apoyo, compresión y cariño, pidió traslado y nos vinimos a Castellar, como todos sabéis, hace ya 3 años.
La llegada de mi hermana me animó mucho y entre las dos, nos planteamos y estudiamos la posibilidad de hacer el obrador más grande y poder vender nuestro embutido fuera de Castellar. Comenzamos, por tanto, la nueva era de Casa Filo.
Nos dimos cuenta que la inversión era muy elevada e intentamos asesorarnos en distintos organismos. Primero acudimos al Instituto Andaluz de la Mujer y allí nos asesoraron bastante bien. Nos ofrecieron un curso de formación en gestión empresarial en el cual, por supuesto, participamos. Adquirimos una formación básica para poder afrontar nuestro proyecto y una pequeña ayuda económica. Posteriormente, nos enteramos de que ASODECO, también ofrecía ayuda a los promotores y fuimos a informarnos. Ellos nos han proporcionado un acompañamiento personalizado y una buena ayuda económica.
Respecto a este tema, me gustaría recalcar que el acompañamiento personalizado, o las tutorías, han sido básicas y fundamentales para llegar al lugar dónde nos encontramos. Nuestras tutoras, nos han guiado, enseñado y educado a tener una empresa. En todo momento nos han asesorado, nos han resuelto dudas y nos han dado todo el apoyo técnico que hemos necesitado. Han estado disponibles, siempre, para resolvernos cualquier duda. Cualquiera de los promotores que estén aquí hoy presentes y hayan tenido acompañamiento saben perfectamente de lo que estoy hablando. En nuestra opinión, esta iniciativa de ASODECO a través del programa LEADER +, ha sido fundamental para que hoy estemos aquí y la pena es, que no se pueda continuar con ella una vez iniciada la actividad. Desde aquí quiero solicitar a las administraciones la posibilidad de continuar con este acompañamiento, al menos, un año desde el inicio de la actividad. Igualmente, quiero pedir que cambien la normativa para que en casos como el nuestro, si la inversión es superior a la presupuestada en el proyecto, pueda incrementarse la ayuda. Tras dos años de mucho trabajo, dudas, malos y buenos ratos, hoy nos encontramos aquí con nuestro proyecto empresarial acabado y con lo que a nosotras nos produce una gran satisfacción, que es la transformación del pequeño puesto en el mercado en una industria agroalimentaria. En Casa Filo. Tanto el nombre como la imagen corporativa son un homenaje a mi madre, puesto que a ella le debemos el estar hoy aquí. Bueno, he dicho a ella y realmente tenía que haber dicho a ellos, mi madre, mi padre y mis hermanos, porque siempre han apoyado y ayudado a mi madre, y ahora, de igual manera, lo hacen con nosotras. Tampoco nos queremos olvidar del resto de la familia, ya que su apoyo ha sido imprescindible en todo momento para poder seguir adelante. Queremos, igualmente, agradecer a las administraciones que nos han apoyado y a todos nuestros amigos y conocidos, que siempre nos han animado a seguir adelante. Agradecer a ESIC – Prais Guater Jaus, el premió que nos entregó en febrero al mejor proyecto empresarial del año 2.004, porque es un reconocimiento a nuestro trabajo y al de la gente que nos ha apoyado, aunque para nosotras es una gran responsabilidad, puesto que no nos gustaría defraudar a nadie.
Agradecer al comité de gestión y control de la Marca de Calidad Territorial, la confianza que ha depositado en nosotras por habernos concedido el privilegio de llevarla. Por nuestra parte esperamos no decepcionaros y poder cubrir todas y cada una de las expectativas que habéis depositado en nosotras. Para terminar, agradecer también la presencia de todos vosotros hoy aquí y, particularmente, a las autoridades que hoy nos acompañan, que como todos sabemos, tienen una agenda muy apretada y han realizado un gran esfuerzo.
Inaugurar, significa dar buenos augurios, buenos deseos para algo que empieza. Hoy con vuestra presencia, los tenemos asegurados, por tanto queremos ofreceros lo mejor de nuestra familia y compartirlo con todos. Gracias por venir.
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