Presentación de Catalina Medina Crespo, "Kity",

Pregonera de la Romería 

de la Virgen de Consolación.

Castellar, 30 de Abril de 1994. Patio-Claustro de la Iglesia Colegial.

 

 

Con todo mi agradecimiento a la Hermana María Isabel Macarro, de la Comunidad de Esclavas del Divino Corazón, de Linares. Y a la Hermana Felipa, que me puso en contacto con ella.

 

 

Como decimos por aquí: Como una oliva.

Agarrada, abrazada a su tierra, por amplias raíces, de esas que superan con mucho el tamaño del propio árbol.

Porque esa raigambre de gente de bien, de gente que ama a lo suyo, es imposible de arrancar.

Sólo el sentir ese... apego, en la familia y en la lejanía, a su pueblo, a su gente y a su Virgen es la gran razón de aceptar con complacencia y entusiasmo la elaboración del canto primaveral de nuestra tierra a la Madre de Dios.

Así es nuestra Pregonera de este año, CATALINA MEDINA CRESPO.

Se llama Catalina por su madre, y con acierto. Se tenía que haber llamado, también un poquito, Remigio, como su padre, al que idolatraba. Pero yo quisiera que, desde esta tarde, sus paisanos, al igual que su familia de carne y sangre, que sus monjas, que sus alumnos niños y jóvenes, entrásemos en ese círculo donde no hace falta apellidarse. Basta que pongan todo su cariño en un nombre: Kity.

Pero a Kity la caracterizan más cosas: Omitiremos los datos, ya conocidos por el anuario de la Cofradía, de edad, estudios e, incluso y de momento, estado religioso.

Su mejor tarjeta de presentación es su agrado, esa cara sonriente e ingenua, y una simpatía y gracejo fuera de lo normal.

Encanta hasta por pequeños detalles que sólo conocen sus más íntimos: ese tomar nota de todo con una letra pequeñísima, su afán de concreción y estudio, interesándose por cuanto le rodea, y hasta los apuntes tomados y subrayados a la par con una diminuta regla...

Le gusta cantar y, quienes la han oído, afirman que lo hace con gusto. ¿Verdad, Kity, que, quien reza cantando, reza dos veces?

Y ha dedicado su vida a Dios y a la profesión más bonita del mundo: Enseñar. Convivir con niños y jóvenes. Sembrar ilusiones y esperanzas. En una institución cuyo lema, Servir es reinar ya es suficientemente ilustrativo, y cuyo fundador, don Marcelo Spínola, Cardenal de la Iglesia Católica en Sevilla, predicó con el ejemplo saliendo a pedir por los pobres, con sus más de setenta años, por las calles de su ciudad, angustiada por la sequía de 1905. Ese es el ejemplo que sigue Kity.

Alguien, allá en nuestro apenado Linares de ahora, me decía hace poco: Mira, tú eres un hombre optimista y te caerá bien. Y, si quieres reír, pídele que te cuente un chiste.

Pero, si quieres profundizar, si quieres emocionarte, pídele que te hable del Señor. O de tu Virgen, que tanto celebras.

Eso es lo que hago a partir de este momento, mientras espero su Pregón. Y por lo que os dejo con Catalina, con Kity, para la que os pido todo el afecto y la máxima atención.

Muchas gracias.


 

Estos versos nacieron, uno a uno, en  los  últimos  pocos  años  y -por triste casualidad- en frías tardes de Diciembre, después de sendos entierros.      

Luego, hubo que ordenarlos...

Con alguna de estas personas había tratado más que con otras. Pero, en cualquier caso y aunque, por otras circunstancias, éstas fueran especialmente dolorosas, cualquier muerte, cualquier "viaje definitivo", como diría Juan Ramón Jiménez, deja un surco en mi corazón.

No obstante, me pareció mezquino dedicar este trabajo sólo a unos pocos. Y porque sé que ellas estarían de acuerdo, en nombre suyo y mío hago extensivos estos versos a la memoria de cuantos, haya pasado el tiempo que sea, acompañan en el Cielo a la Virgen de Consolación.

Porque todos dejaron un surco en el alma de los suyos...

muy largo...

y muy profundo...

Imborrable.