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Carta a Amparo.
1.996-97
Mi pequeña Amparo:
Hoy ha llegado hasta mí una imagen tuya. Es una
copia de fotografía, fotocopiada a su vez y publicada en el número
de Navidad de “Morado y Oro” (a mí me hubiera gustado más que
se llamase “Nazareno y Oro”, pero...), un “periodiquillo”,
como ellos dicen, que edita nuestra Cofradía todos los años por
estas fechas y que debo suponer que habrás recibido ya. Dice que es
una publicación infantil-juvenil, pero mira, yo ya voy siendo más
que mayorcito y disfruto como un enano cuando la leo.
He visto tu foto, como te digo, Amparo, y me
has gustado. Porque, por encima de la mala calidad de la misma, se
distinguen muy claramente dos ojos llenos de vida, de ilusión, de
amor. Porque tu trajecito (posiblemente, el de los días de gala) y
tu postura indican la importancia que sabes que para ti tiene esa
fotografía, quizá la única que jamás te hayan hecho. Y miras hacia
el objetivo con una especie de sonrisa temerosa, como intentando
averiguar los rostros de quienes, en la distancia, disfrutamos ya
con tu compañía.
Hubiera sido una buena idea que nuestros
Hermanos más jóvenes, más o menos de tu edad, se hubieran hecho otra
foto para que los vayas conociendo. Pero no con la túnica de la
Cofradía, aún no, que es una ropa muy seria y podrías asustarte. Con
sus ropas de calle, de niños y niñas alegres e ilusionados como te
imaginamos a ti.
También he visto... tus pies descalzos. Y quizá
en ese momento te haya sentido más cerca que nunca. Porque esa
imagen, como la de los pies descalzos de nuestro Jesús Nazareno, me
ha hecho volver a la realidad de las injusticias que pasan ante
nosotros a diario y de lo poco que hacemos para remediarlas. Aunque
tu apadrinamiento, Amparo, ya sea algo. Posiblemente, la semilla de
la que podrían germinar muchos más.
Quiero que sepas que cuentas, en esta Cofradía,
con muchos, muchísimos hermanos. El primero y principal, Jesús
Nazareno. Y después, y contagiados de su divina locura, todos los
demás, con la Directiva al frente. No sé el número pero ¿tú ves lo
numerosa que es tu familia? Pues calcula unas treinta como ella.
Por eso, el impulso de nuestro afecto salta el
Atlántico y vuela hasta tu Guatemala, que inicia ahora una
esperanzada etapa de paz. Ojalá dure y llegue para que tú, Amparo, y
muchos niños como tú, alcancéis el desarrollo y el nivel de vida,
libertad y dignidad a que aspira todo ser humano.
Saluda a tu familia y a la persona -asistente o
misionero- que te ha puesto en contacto con nosotros.
Y cuenta con la seguridad de que, en Castellar
y en todo cofrade hermano nuestro, han cobrado especial significado,
por lo que son y representan, estos tres nombres: AMPARO,
nuestra hermanilla guatemalteca, ESPERANZA, la Virgen de
nuestra Cofradía y CONSOLACIÓN (O CONSUELO), la Patrona de
nuestro pueblo.
Hasta siempre, Amparo. Un beso muy fuerte.
Baldomero Patón Galdón...
y todos los demás que te quieren.
1996-1997
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