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Oración de la
florecilla.
1.996
Quiero sentir tu
caricia
y arrebujarme en tus
manos
y ser, Esperanza mía,
de pétalos tu
rosario.
Anhelo acabar mis
días
como clavel, a tus
plantas,
de tus pies rendida
alfombra.
¡Ay, Virgen de la
Esperanza!
Que mi existencia
concluya
con el espíritu en
calma
y tu consuelo, María,
Esperanza de mi alma.
Suspiro por
marchitarme
como rosa de pasión
que agoniza
deshojada,
tras prestarte su
perfume,
al final de
procesión.
Madre, quiero tantas
cosas...
Borrar la pena en tu
pecho
y florecer en la vida
detrás del divino
ejemplo
de aquel Hijo que nos
diste:
¡De Jesús, el
Nazareno!
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