Para un pergamino de homenaje a Paco Clavijo Viózquez.

 

 

Al hombre que cantó a Cristo

con el corazón entero…

 

Por veinte años de vida,

de boletín cofradiero,

por tu entrega, por tu ahínco

de aquel Hermano Mayor

que quedará en el Recuerdo…

 

Esta Cofradía tan tuya

que, de vieja rama seca,

nos tornaste en brote nuevo…

 

¡A Paco Clavijo, amigo!

¡Hombre de bien, NAZARENO!:

 

¡Gracias por se precursor

del cofrade Cirineo,

que su humildad y su trabajo

son para todos ejemplo!

 

Y tras el mismo, por siempre,

en “Madrugá”, amaneciendo,

soñemos –cera y morado-

con el Redentor Eterno.

 

 

Lo escribí el 2 de Marzo de 2005 –día en que enterramos a Darío, otro hombre bueno- , aprisa y corriendo, en apenas hora y algo. Por eso tiene algún fallo que otro que –seguro- yo seré el único que no lo perdone. Cosas de Sote…