Sigo estando, Jesús mío…

2002-2003

 


 

Sigo estando, Jesús mío...

 

Es posible que, en las hojas

del boletín nazareno,

mis palabras y mis ripios

hayas echado de menos.

 

Aunque nunca te faltó,

del cofrade, la palabra,

que si, Señor, no fue mía,

sobró el amor de crearla.

 

Y estos hermanos que arrancan

del alma, su sentimiento

semillas son del amor

que hasta Ti transporta el viento

 

Aunque, sin literatura,

sin versos, en el silencio,

sabes que estuve Contigo

en muchos, muchos momentos.

 

Desde siempre, ser cofrade

fue sinónimo de afecto,

de camarada, de amigo,

de compartir lo que tengo

 

De sentirte… en mi medalla,

de intentar seguir tu ejemplo,

de la oración musitada,

del hermano en el recuerdo…

 

Y en tus filas, de morado,

en “Madrugá”, seguir yendo…

Cuando es el alma que escucha

en esa noche, muy quedo...

 

 


 

De aquel amor solidario

que Te llevó al linchamiento,

por darme la Salvación,

por lograr un hombre nuevo,

 

amigo, hermano de todos,

generoso sin momentos,

dando todo por los otros

sin dudas, sin desalientos...

 

Luchador por esa Paz

asesinada con cuentos

de mercader desalmado

que no atiende al sufrimiento.

 

Dame, Jesús, el coraje,

de ser valiente, sincero,

no cómplice de injusticias

ni convencido borrego.

 

Que, porque Tú no lo fuiste,

ni tus palabras mintieron,

te clavaron sin piedad

en el terrible madero.

 

¡Ese fue mi Salvador!

¡Ese es el Jesús que quiero!

¡El que, junto con su Cruz,

lleva al hombro mi respeto!

 

Mi Esperanza vive en Ti

y siempre sentirte espero,

en mis luchas por la vida,

a mi lado, Nazareno.