Poeta... ¿qué es ser poeta?
Pregunta que sube al viento...
No es ser poeta cantar
sabido, tópico y viejo
que hagan de tu palabra
sonsonete vacío y hueco.
Un buen poeta lleva siempre
por bandera el sentimiento
y, haciéndola tremolar,
se impregna del mundo entero.
Sufriendo con el que sufre,
con villanos, justiciero,
del amor, enamorado,
y en alegrías, jaranero.
Y, tras sufrir en las penas,
juzgar, amar y -postrero-
sentir que corre en tus venas
fuego y vida muy adentro...
¡Contárselo luego al mundo
con verso rimado y bello
o libre, o prosa, mas siempre
con tu acento verdadero!
Y jamás vender la pluma
ni sepultarla en silencio
o elevar loas injustas
por honores ni dinero.
Que, si prostituirse es grave
si la mercancía es el cuerpo,
vender el alma es infame:
el pecado más abyecto.
Que tu poesía sea la brisa,
el aire límpido y fresco
que, pasada la tormenta,
orea el húmedo suelo.
Mas hazla también martillo,
flor, camino, luz, requiebro,
suspiro de jovencita,
negro vendaval violento.
Sé, poeta, sembrador;
transmite tu pensamiento
para que otros participen
de lo hermoso, de lo bello.
¡Que amen, que sientan vivo
su entorno caliente y pleno!
Que escuchen desde tus labios
o lean la prosa y versos
del gran Antonio Machado,
Gerardo Diego, maestro,
Federico García Lorca
y Juan Ramón, con Platero.
Y si notas que un día miran
con los ojos muy abiertos
cuanto vive en torno suyo,
o escarban en sus recuerdos...
y, puestos ante el papel,
sacan lo que llevan dentro,
que expresan en prosa llana
o hacen pinitos en verso...
¡Habrás logrado, poeta,
aquel milagro tremendo
de contagiar la locura
y hacer tu delirio eterno!
Que, aunque seas viejo rosal
de tronco torcido y seco,
los verás, cual florecillas,
brotando de entre tus dedos.