6 de 6 - El Mingo vuelve a ser blaugrana
"Si perdéis seréis los mejores... si ganáis, seréis eternos" (Pep Guardiola - 19/12/2009). Con estas palabras arengaba ayer Pep Guardiola a sus jugadores en el descanso de la final del Mundialito de Clubs que se celebraba en los Emiratos Arabes, entre el Estudiantes de la Plata y el F.C. Barcelona.
Ayer los "culés" teníanos una cuenta pendiente con la historia, y nos reunimos para ver jugar a nuestro equipo el Mundialito de clubes que se les había escapado en dos ocasiones. He de reconocer que "las pasamos canutas" y que el triunfo fue, cuanto menos, sufrido, pero en favor de este partido he de decir que es de aquellos en los que se hace afición. Se empieza perdiendo... tienes sl corazón en un puño desde ese minuto... y ves como el tiempo avanza, avanza... ves a tu equipo jugar bien, muy bien, pero las ocasiones no llegan, y cuando llegan... sencillamente no hay suerte de cara a portería. Luego aparece DON PEDRO cuando muchos ya dan las esperanzas por perdidas, y nos mete en la prórroga, donde ya la cosa parece que toma otro cariz, porque el Barcelona se está comiendo
literalmente a un Estudiantes que ha jugado su partido, pero que parece mucho más cansado que el equipo blaugrana. Pasan los minutos, y luego entre todos ayudamos al jugador que lo ha ganado todo en el 2009, la pulga, LEO MESSI, para que con el pecho, con el escudo o con el corazón, acabe por volvernos locos a todos. 6 de 6. Liga, Copa, Champions, Supercopa de España, Supercopa de Europa y Mundiailto de Clubs. ¡Ahí es ná!
Una vez ganado un nuevo título, hay que cumplir con la tradición de vestir a nuestro "santo y seña" peñístico, la fuente más emblemática de nuestro pueblo, EL MINGO, aquel que da nombre a nuestra peña, pero a ver quien es el "bonico" que tiene lo que hay que tener para meterse en el agua como en otras ocasiones y vestirlo como es debido, así que hay que ingeniárselas para que se le puedan colocar sus colores sin que los intrépidos que se ponen a su altura pillen, no un resfriado, sino tres o cuatro juntos, porque hay que ver la nochecita lo fresquita que estaba... Y tras un rato, algunos cohetes, cánticos, risas, abrazos y enhorabuenas, EL MINGO VUELVE A SER BLAUGRANA
Os dejo aquí el texto de una artículo sobre esta gran noticia para los blaugranas, del periódico online "notas de fútbol", al que estoy suscrito via email.
"Pep Guardiola lloró, no como un crío sino como un hombre. Como un hombre que ha trabajado para hacer de este Barcelona el mejor equipo del mundo. Y no hacía falta ganar para demostrarlo, pero, ya puestos, los azulgranas lo dieron todo para remontar a un rácano Estudiantes y sellar de manera formal un contencioso con la Historia. Mereció la pena, por todo. Y las lágrimas de Pep resbalaron por las mejillas de más de un enamorado del fútbol, un deporte que a punto estuvo de cometer una gran injusticia. Por suerte, Messi puso el corazón donde no pudo colocar la cabeza y empujó el balón al fondo de la portería argentina. Así conquistó el Barcelona su sexto título de la temporada, y así resolvió una historia que queda para los anales mágicos.

No era comprensible; al menos, no era justo que el Barça no lograse ganar a Estudiantes. Cuánto complicó las cosas el conjunto de La Plata, que no ofreció nada que no fuese sacrificio. Nada de fútbol, sólo trabajo, presión y fuerza. El equipo catalán quedó atrapado en una maraña, en una guerra excesivamente dura para ofrecer un fútbol de toque y precisión. Xavi, Messi y compañía quedaron sometidos a marcajes férreos —presas de los ‘perros’ argentinos—, aunque Estudiantes no disputó la posesión, sino que se dedicó a perfeccionar la presión, a correr cualquier camino, a patalear balones y tobillos. La espalda de la defensa azulgrana era el único objetivo ‘pincha’, y así se vio en peligro a los cuatro minutos tras un pase de Verón a Braña, que no reaccionó ante la salida de Víctor Valdés. Cuatro después, turno de Xavi, que perdona en una gran ocasión de gol, centrando cuando debió probar a Albil.
El balón en largo se convirtió en el único secreto, incluso para el Barça, que abusó de artes que le son ajenas. El árbitro también fue aportando con sus rarezas. Alguna traición le habrá dejado la vida cuando desconfía una y otra vez de los futbolistas; lo hizo con una caída de Alves, derribado claramente, y también con una de Messi, a quien optó por mostrarle la amarilla por tirarse en mitad del campo. Cierto es que en alguna no le faltó razón, pero los argentinos se crecieron en éstas y comenzaron a juguetear con la permisividad del colegiado. Como gran polémica, un derribo dentro del área de Albil a Xavi en el minuto 33 que pareció penalti pero quedó en nada.
Hasta entonces, el conjunto de Guardiola no había ofrecido nada especial. Y como entonces no era del todo injusto que Estudiantes sacase ventaja de su apuesta, apareció Boselli para marcar un golazo de cabeza y poner a soñar a su equipo. El argentino se coló entre Puyol y Abidal y remató de forma impecable un centro desde la izquierda. Valdés no pudo hacer nada y al Barça se le complicaba el partido a poco para el descanso. La realidad es que Estudiantes, como el resto, optó por dejar que el Barcelona ocupara su mitad; la diferencia es que los de Sabella son expertos guerrilleros, conocedores de la lucha que iniciaron y en la que estaban ya inmersos. El gol de Boselli fue pintado en la pizarra y en la mente de los seguidores. Pues llegó.
Tras el descanso, Guardiola hizo jugar a Pedro, que sustituyó a Keita. Cambió el dibujo táctico y el panorama. Poco a poco, los argentinos fueron pagando el terrible esfuerzo físico y le hicieron tal feo a la pelota que ésta se rebeló y se convirtió en un enemigo más. Es impropio e ilógico regalarle al rival el arma con el que más daño hace y, lógicamente, el fútbol del Barça fue tomando forma con el paso de los minutos. Messi pasó a la mediapunta, pero desde allí no supo generar peligro; el argentino es mejor arrancando desde la banda al centro, y además fue perseguido a conciencia. Las ocasiones se dejaron caer con naturalidad, justo la que le faltó a Ibrahimovic a la hora de definir. También Pedro y Piqué insistieron, y Alves, muy perjudicado por la apuesta con carrileros del Estudiantes, se mostró más participativo.
Xavi no estaba teniendo su noche: no botó bien los córners, no distribuyó con precisión ni jugó bien entre líneas. Claro que tampoco concedía espacios el equipo rojiblanco, centrado únicamente en dar voleones y presionar encerrado. Todo lo andaba pagando el Barça, aunque Estudiantes y el balón se enemistaban cada vez de forma más obvia y violenta. Estas apuestas existen igual que existe el tiempo, pero también pueden agotarse tal y como el tiempo llega a su fin. Y ahí, antes de que los minutos despidieran esta velada, apareció Pedro para empatar el encuentro. Su cabeza fue una prolongación de la de Piqué, que le sirvió, más que un balón, la esperanza en bandeja. Hablamos del minuto 89, y el Barcelona se lo creyó tanto que incluso intentó zanjar el asunto sin prórroga ni nada. No fue posible, claro.
Vital fue la entrada de Jeffren, que dio frescura, velocidad e insistencia a la banda izquierda. Clemente no supo pararle y acudió Cellay en su ayuda, pero la vitalidad del canterano ya había contagiado al resto, ilusionados con la victoria. Ibrahimovic siguió fallón, pero sirvió un buen pase a Messi dentro del área que el argentino no supo convertir en el segundo. El ‘diez’ fue entonándose e hizo imaginar y cantar el gol con un disparo de falta. Estaba claro que Estudiantes soñaba ya no con el Mundial, sino con la tanda de penaltis, y seguro que muchos, argentinos y españoles, llegaron a pensar en el desenlace, incluso pudieron acertar el protagonista. No se equivocaron. El balón de Alves desde la derecha llegó tan preciso que se pensó Messi no tan loco como para dejarlo escapar, y como la cabeza estaba demasiado alta puso el pecho, el escudo y el corazón para hacer el gol de la victoria, el de los seis títulos, para un Barça campeón de todo.
Hubo tiempo después para algún susto; ninguno como el de la prolongación final, cuando Desábato rozó el empate y casi fuerza la tanda de penaltis. Pero hubiera sido demasiado injusto, y no se dio el castigo, quizás, porque queda algo de razón en todo esto. Pep Guardiola lloró. No como pudieron hacerlo muchos hoy mismo, sino como un hombre que ha construido una historia romántica, tan bella como la victoria que acabó sellándola. Por eso el tiempo se paró en Abu Dhabi… y se aceleró en otros tantos lugares."
Actualizado ( Lunes, 21 de Diciembre de 2009 09:32 )












DOY GRACIAS A DIOS POR SER ALCUCILLA, CULE Y SOCIO DEL F.C.BARCELONA EL MEJOR EQUIPO DEL MUNDO DEL MOMENTO. VISÇA EL BARÇA