Testimonios V - Ernesto, enfermero

Opinión Visto: 16673

Desde Guadalajara nos llega un mensaje de esperanza de manos de un enfermero castellariego que lleva tiempo prestando sus servicios en uno de sus hospitales. Muchas gracias por enviarme estas palabras y ánimo para seguir adelante en esta dura batalla.

Os sigo animando a que contactéis conmigo o animéis a esa persona a que me envíe sus testimonios a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Juntos venceremos. Ya queda menos

IMAGEN : Público.es

----

Soy Ernesto J. Espín Lorite, enfermero desde hace casi cuatro años y actualmente desarrollo mi trabajo asistencial en el Hospital Universitario de Guadalajara.
De todos es conocida la actual situación sanitaria, social, económica, histórica, en la cual estamos inmersos como país, experimentando como sociedad y, en el caso de todo el personal directamente implicado, viviendo y sufriendo esta enfermedad en un primer plano.
Los días de confinamiento avanzan, superando ya la cuarentena, y con ellos cambian nuestros ánimos, nuestros pensamientos, nuestra forma de afrontar esta excepcional situación, así como el desarrollo de nuestro trabajo en el Hospital.
Seguimos, tal vez con un equipo debilitado en cuanto al contagio por Covid se refiere, unidos y a la vez separados, días alegres y otros más tristes al evocar la situación vivida en un turno anterior, en una semana pasada.
No podemos tener ninguna duda de que tenemos y disfrutamos el mejor sistema sanitario del Mundo, pero este sistema se sustenta gracias al esfuerzo de todos sus trabajadores que, como engranaje minucioso de un valiosísimo reloj, trabajan, aúnan sus fuerzas SIEMPRE y, además, en estos momentos se les reconoce.
Somos aquellos profesionales, de distintos sectores diferentes, los que unidos facilitamos la recuperación de las personas postradas, recién nacidas, intervenidas en un quirófano, que superan alguna indeseable enfermedad, etc. y también de los que nos abandonan en el gran esfuerzo del cuidado.
Pero el mensaje que envío a mis amigos y paisanos en estos momentos en los que puedo sentarme a escribir, es el mismo que desde el primer día, lanzo verbalmente ante cualquier llamada, reunión, o interés por mi estado: ÁNIMO y SALUD.
A pesar de que veamos actitudes poco deseables, que aumentan nuestro enfado, preocupaciones y tal vez sean mejorables, como enfermero que está ahí a pie de muchas camas, con muchas personas que esperan la salud y tantas familias que necesitan el ánimo, es el mejor mensaje que puedo enviar.
La situación actual impide a las personas enfermas estar acompañadas por un familiar; y a la familia desarrollar nuestra más arraigada cultura de permanecer al lado de la cama transmitiendo tranquilidad, ánimo, alegría, compartiendo las buenas y no tan buenas noticias, realizando un cuidado informal. Pero queridos paisanos, el personal sanitario, en especial enfermer@s y auxiliares, estamos ahí supliendo esa tradición de acompañar, de estar.
Sí, nosotros cogemos de la mano a las personas cuando lloran, transmitimos alegría, y si es necesario abrazamos, todo esto manteniendo la comunicación con la familia, siempre y cuando nuestra elevada carga de trabajo nos lo permita.
Conociendo muchos testimonios, puedo afirmar, que estamos en la ida y la vuelta. Somos los que animamos a una madre a empujar deseosa de ver a su hijo y también estamos ahí, cogiendo la mano, diciendo unas palabras de aliento a las personas, que indistintamente de su enfermedad o de su edad, abandonan este mundo.
Si adopto el papel de familia, me duele terriblemente esta situación, lo que ocurre en los hospitales, pero rápidamente se me activa el papel profesional confiando en que todas las personas que están internadas en un hospital están recibiendo la mejor atención, el mejor cuidado y acompañados por nosotros.
Estamos mejorando, lo estamos haciendo bien pero no nos podemos relajar. Apliquemos el sentido común, la deliberación y los consejos acertados que nos transmiten nuestras autoridades sanitarias.
Hay que estar alegres porque así saldremos victorioso de esta situación, rectifico, haremos llevadera esta situación que se prevé que siga conviviendo con nosotros.
Gracias. Cada aplauso diario es un reconocimiento, igual que un mensaje en cualquier red social, una llamada o un mensaje de ánimo. Ahora bien, hemos sido, somos y seremos los mismos profesionales en los que todos estamos confiando, los que nos enfrentamos a situaciones difíciles y los que corremos un altísimo riesgo de contagio. Recordemos esto cuando por una dolencia no urgente acudamos a un servicio de urgencias, cuando incumplamos una dieta para mejorar una enfermedad crónica, al realizar una actividad temeraria que nos asegure pasar por un quirófano, o incluso cuando nuestra indignación la paguemos con una amenaza al profesional que nos atiende, cuando insultemos al demorarse cinco o diez minutos la atención, cuando parar a tomar un café y un desayuno era casi un delito, ahora, un imposible.
Gracias por confiar en nosotros y gracias por cumplir las recomendaciones.
Ánimo y salud.

 

Imprimir