Como viene siendo tradicional en los últimos años, algunos colectivos han puesto de su parte para embellecer algunos rincones de nuestra localidad, colocando Cruces de mayo en varios lugares de nuestras calles, para deleite de los castellariegos y viandantes en general.

Si estás interesado en disfrutar de estas tradiciones de mayo, puedes visitarlas en los siguientes lugares:


Ubicación de las cruces 

UBICACIÓN CRUCES DE MAYO

▪️ Ayuntamiento de Castellar (Iglesia Colegiata de Santiago)

▪️Patio del Centro de Salud (Asociación de Mujeres Clara Campoamor)

▪️Escuela de Adultos

▪️ Calle Las Parras, n°12 (Ramón Torres y M. Mar Morcillo)

▪️Calle San Benito, n°59 ( Luis Alcázar y Conso Jiménez)

▪️Avenida José López, n°18 (Rufino Valiente y Sampe Alaminos)

▪️Calle Colón, n°25 (Floristería Canana)

Desde el Ayuntamiento de Castellar se quiere agradecer la participación de aquellas personas que de una u otra forma han contribuido en embellecer nuestro pueblo durante el mes de mayo.

#AyuntamientoDeCastellar
#crucesmayo2022  

Origen de la tradición
 

El origen de la Cruz de Mayo se remonta a la conquista española. Como los misioneros desconocían la lengua de los nativos, carecían de imágenes y no tenían suficientes predicadores, hicieron uso de la cruz y elementos locales para difundir el mensaje cristiano.

La cruz era de fácil construcción y se ubicaba en un sitio visible para la comunidad a evangelizar: cerros, intersecciones de caminos u otros espacios concurridos. Allí se administraban los oficios religiosos.

Cuando el sacerdote no estaba, un fiel, llamado fiscal, era el encargado de cuidar la imagen, realizar los sacramentos y rezar a sus pies los días festivos.

Los misioneros fundaron hermandades encargadas de mantener el culto a la cruz y de homenajearla durante mayo. Los fiscales debían dirigir la procesión en busca de flores, limosnas y convocar a la gente para unirse al culto.

"Vestir la cruz" era la actividad con que se abría la celebración el 1 de mayo. Consistía en colocarle unos lienzos que llevaban en su centro un crucifijo y los elementos de la Pasión. El objetivo era expresar el sacrificio de Cristo para salvar a la humanidad.

Todas las tardes, los fieles se congregaban alrededor de la imagen para rendirle culto.

Cada casa contaba además con su propio crucifijo, donde llegaban a lo largo del mes los vecinos a rezarle rosario y cantarle las letanías.

Para concluir la celebración, la cruz del pueblo era llevada en procesión por la localidad. En el trayecto se cantaba y pasaba por las casas de los vecinos solicitando limosnas. Luego, era puesta en un altar preparado en algún inmueble del pueblo.

Se agradecía con rosarios y novenas la recolección de limosnas, se repartían los alimentos e iniciaban los cantos y bailes.

Finalmente, la imagen era desvestida y guardada en la casa de un nuevo custodio.

Con el paso del tiempo dejó de ser una festividad al alero de la Iglesia y se constituyó en una práctica religiosa de la comunidad.